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cuento popular occidental · Fábula de Esopo 'El Viento del Norte y el Sol'

El Viento del Norte y el Sol

cuento popular occidental · un cuento para leer en voz alta · unos 3-4 min

Hace mucho, mucho tiempo, en lo alto del cielo, el Viento del Norte y el Sol discutían sobre quién de los dos era más fuerte.

El Viento del Norte sacó pecho y dijo: “¡Claro que soy yo el más fuerte! Cuando soplo una sola vez, hasta los árboles se doblan y los tejados se estremecen.”

El Sol respondió con una sonrisa suave: “¿Y será que ser fuerte significa siempre ser brusco?”

En ese momento, allá abajo, por el camino del campo, venía caminando despacito un viajero envuelto en un grueso abrigo.

Al Viento del Norte se le ocurrió una idea y dijo: “Entonces, el que primero le quite el abrigo a ese hombre será el ganador.”

El Sol asintió. “De acuerdo. Inténtalo tú primero.”

El Viento del Norte infló bien los carrillos y, con un fuuu, lanzó una ráfaga de aire helado con todas sus fuerzas. Y cuanto más recio soplaba el viento, más se asustaba el viajero y más fuerte sujetaba con las dos manos los faldones de su abrigo.

El Viento del Norte sopló más y más fuerte. Pero entonces el viajero, muerto de frío, encogió todo el cuerpo y se ciñó el abrigo aún con más firmeza.

Por mucho que soplara, el abrigo no se le caía. Al final, el Viento del Norte se detuvo, jadeando sin aliento. “Uf, no hay manera.”

Ahora le tocaba al Sol. El Sol asomó suavemente su rostro entre las nubes y, en silencio, derramó sobre el viajero su luz tibia y cálida.

Cuando los rayos acogedores se posaron sobre sus hombros, el viajero sonrió y dijo: “Vaya, qué día tan calentito se ha puesto.”

El Sol brilló un poco más cálidamente, y al viajero le brotaron pequeñas gotitas de sudor en la frente. Entonces, por sí mismo, se quitó el abrigo despacio y se lo echó al hombro.

El Sol sonrió con dulzura. “¿Lo ves? La calidez abre el corazón sin necesidad de empujar.”

El Viento del Norte también asintió. Aquel día, el Viento del Norte comprendió en silencio que un corazón cálido puede ser una fuerza mucho mayor que la fuerza más recia.

Unas palabras de papá ✶

Cuanto más fuerte soplaba el Viento del Norte, con más fuerza se aferraba el viajero a su abrigo. En cambio, al Sol le bastó con brillar con ternura para que el viajero, por sí mismo, se quitara el abrigo.

Cuando quieras abrir el corazón de alguien, empujar con más fuerza no siempre es la respuesta. A veces, quedarte cerca brillando con calidez tiene más poder que el viento más fuerte.

Mi pequeño, al crecer habrá veces en que tu corazón no piense igual que el de otra persona. En esos momentos, sé como el cálido rayo de sol y no como el viento frío. Papá desea que tengas esa fuerza tierna.

Que duermas bien, pequeño. 🌙