<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Nuevo Bebé — Cuentos de papá para dormir</title><description>Una colección de cuentos para dormir y suaves cuentos populares para que papá lea en voz alta a su bebé. Relatos de Corea, Asia y Occidente, breves y tiernos para el embarazo y los recién nacidos, cada uno con unas palabras de papá.</description><link>https://new-baby.net/es/</link><language>es</language><item><title>Los hermanos que se querían</title><link>https://new-baby.net/es/story/uijoeun-hyeongje/</link><guid isPermaLink="true">https://new-baby.net/es/story/uijoeun-hyeongje/</guid><description>Bajo la luz de la luna, dos hermanos caminaban de puntillas cada noche con gavillas de arroz. Un secreto tierno escondido en un granero que nunca menguaba.</description><pubDate>Thu, 04 Jun 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https://new-baby.net/es/story/uijoeun-hyeongje/og.png&quot; alt=&quot;Los hermanos que se querían&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace muchísimo tiempo, en una pequeña aldea, vivían dos hermanos. El mayor era muy trabajador, y el pequeño era muy cariñoso. Los dos se querían con todo el corazón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando llegó el otoño, los campos se tiñeron de color dorado. Los hermanos segaron el arroz uno al lado del otro, ataron las gavillas y se las repartieron por igual. Un montón para el hermano mayor, otro montón para el pequeño. Exactamente iguales.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella noche, el hermano mayor se acostó y se quedó pensando en silencio. &quot;Mi hermano acaba de formar su hogar, seguro que necesita muchas cosas.&quot; Entonces se levantó muy despacito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hermano mayor tomó un buen brazado de sus gavillas y caminó de puntillas bajo la luz de la luna. Las apiló con cuidado en el granero de su hermano y regresó. Sentía el corazón calentito, calentito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero esa misma noche, el hermano pequeño tampoco podía dormir. &quot;Mi hermano tiene muchas bocas que alimentar, debería añadirle un poco de lo mío.&quot; Y también se levantó en silencio.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hermano pequeño tomó sus gavillas en brazos y fue hasta el granero del mayor. Sin hacer ruido, las apiló allí y regresó. Las estrellas del cielo brillaban, brillaban en la noche.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la mañana siguiente, el hermano mayor ladeó la cabeza, extrañado. Estaba segurísimo de haber llevado las gavillas, y sin embargo su granero seguía igual que antes. &quot;Qué raro&quot;, se dijo, frotándose los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al hermano pequeño le pasaba lo mismo. Las gavillas de su granero no habían menguado ni un poquito. &quot;¿Cómo puede ser?&quot;, se preguntaba, ladeando también la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella noche, el hermano mayor volvió a salir al camino con las gavillas en brazos. El hermano pequeño salió también con las suyas. Y los dos, bajo la luna resplandeciente, se encontraron de frente, justo en medio del sendero del arrozal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gavillas en los brazos del mayor, gavillas en los brazos del pequeño. Los dos se miraron y se quedaron quietos, sin moverse. En ese instante lo comprendieron todo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El hermano mayor tomó de la mano a su hermano. El pequeño se apoyó suavemente en el hombro del mayor. A los dos se les llenaron los ojos de algo cálido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&quot;Hermano, así que pensabas en mí.&quot; &quot;No, fuiste tú quien pensó primero en mí.&quot; Y la luz de la luna envolvió a los dos hermanos con su abrazo tibio y suave.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Desde entonces, los hermanos siguieron viviendo juntos en armonía durante muchos, muchos años. El cariño de pensar primero en el otro, por más que lo repartían, nunca menguaba. Al contrario, cada vez crecía más y más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las gentes de la aldea llamaron a aquel sendero &quot;el camino de los hermanos que se querían&quot;. Y dicen que, en las noches de luna llena, aún hoy ese camino es el que brilla con más luz.&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;Unas palabras de papá&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;Lo que aquel hermano mayor y aquel hermano pequeño se dieron durante toda la noche no fueron solo gavillas de arroz. Se entregaban, despacito, el cariño de pensar primero en el otro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tú también, mi amor, vivirás teniendo a alguien a tu lado. Y si entonces hay alguien que piensa &quot;aunque yo tenga un poco menos, ojalá esa persona no le falte de nada&quot;, esa persona es muy afortunada. Papá desea que mi pequeño llegue a ser así: alguien de corazón generoso, que sepa pensar primero en los demás.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y lo más asombroso es que ese cariño que se regala nunca se acaba. Cuanto más se reparte, más crece. Ese cariño es el tesoro más valioso que papá quiere dejarte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Que duermas bien, pequeño. 🌙&lt;/p&gt;</content:encoded><category>가족</category><category>나눔</category></item><item><title>Las monedas de estrella</title><link>https://new-baby.net/es/story/byeol-eunhwa/</link><guid isPermaLink="true">https://new-baby.net/es/story/byeol-eunhwa/</guid><description>Una niña que solo tenía un trozo de pan lo entregó todo a quienes pasaban frío. Y aquella noche, el cielo.</description><pubDate>Wed, 03 Jun 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https://new-baby.net/es/story/byeol-eunhwa/og.png&quot; alt=&quot;Las monedas de estrella&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace mucho, mucho tiempo, vivía una niña pequeña que no tenía a nadie en quien apoyarse. Todo lo que poseía era la ropa que llevaba puesta y un trozo de pan en la mano. Y aun así, era una niña de corazón cálido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La niña caminaba y caminaba por los senderos del campo, buscando un lugar adonde ir. En el cielo iban brotando las estrellas, una tras otra. Y la niña de buen corazón seguía sus pasos, confiando sencillamente en el cielo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No había andado mucho cuando se encontró con un anciano hambriento. &quot;Niña, tengo tanta hambre.&quot; Sin dudarlo un instante, la niña le tendió el pan que llevaba en la mano. &quot;Tómelo, por favor. Usted tiene más hambre que yo.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un poco más adelante, había un niño que temblaba de frío. &quot;Tengo la cabeza tan helada.&quot; Entonces la niña se quitó su gorrito y se lo puso con suavidad sobre la cabeza. &quot;Ahora estarás calentito.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Siguió su camino y se topó con otro niño que tiritaba, vestido apenas con ropa delgada. La niña se quitó la chaqueta que llevaba y se la dio. Y aun así, no detuvo sus pasos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La noche se hizo más oscura y llegó hasta un bosque frío. Allí encontró a otro niño temblando, y la niña le entregó hasta la última falda que le quedaba. Ahora, de verdad, ya no le quedaba nada.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La niña se quedó quietecita, en medio del bosque helado. Lo había repartido todo, y sin embargo, qué cosa tan extraña, solo su corazón seguía calentito, calentito. &quot;Por lo menos ahora todos pasarán menos frío&quot;, pensó, y sonrió suavemente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y fue justo en ese momento. En el cielo negro de la noche, las estrellas empezaron a brillar y a temblar, titilando. Y entonces, una a una, comenzaron a caer despacito hacia la niña.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las estrellas que caían, al tocar la tierra, se convertían en relucientes monedas de plata. A los pies de la niña, las monedas se fueron amontonando, blanditas y abundantes. Y todo el bosque se iluminó con luz de estrellas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero eso no fue todo. Sin que ella lo notara, su cuerpo había quedado cubierto con un vestido nuevo, suave y blanquísimo. Era un vestido cálido y mullido, más bonito que cualquier otro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La niña recogió aquellas monedas con las dos manos llenas. Por haberlo compartido todo, el cielo se lo había devuelto multiplicado. Desde aquella noche, la niña nunca más volvió a pasar frío ni hambre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquel bosque sobre el que llovieron las estrellas quedó iluminado en la memoria por mucho tiempo, igual que el corazón de aquella niña pequeña que repartió todo lo que tenía. Y las estrellas del cielo nocturno, todavía hoy, siguen contando esa cálida historia con su brillo titilante.&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;Unas palabras de papá&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;La pequeña niña fue regalando todo lo que tenía, una cosa tras otra: el pan, el gorrito, la ropa. Y cuando terminó, a ella no le quedaba absolutamente nada. Y aun así, en medio del bosque frío, su corazón estaba más cálido que nunca.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo quiero que tú también crezcas sabiendo compartir. Cuando uno comparte, parece que lo suyo se hace más pequeño, pero, qué curioso, el corazón se vuelve mucho más grande. Y la mano que se tiende con ternura, algún día regresa a ti, multiplicada, como la luz de las estrellas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Claro que papá no desea que tú estés nunca en un lugar tan frío como para tener que darlo todo. Solo deseo que, cuando alguien a tu lado tenga frío, sepas quitarte el gorrito sin pensarlo dos veces y ofrecérselo. Ese corazón cálido es lo que papá más desea para ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Duerme tranquilo, pequeño. 🌙&lt;/p&gt;</content:encoded><category>나눔</category><category>사랑</category></item><item><title>El conejito que vive en la luna</title><link>https://new-baby.net/es/story/ok-tokki/</link><guid isPermaLink="true">https://new-baby.net/es/story/ok-tokki/</guid><description>Un pequeño conejo que lo compartió todo sin guardarse nada… ¿cómo llegó a brillar dentro de la luna?</description><pubDate>Wed, 03 Jun 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https://new-baby.net/es/story/ok-tokki/og.png&quot; alt=&quot;El conejito que vive en la luna&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace mucho, muchísimo tiempo, en lo más hondo de un bosque, vivían juntos y muy unidos un conejo, un zorro y un mono.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los tres iban siempre de la mano, charlando bajito, y cuando algo bueno les pasaba, lo compartían entre ellos sin pensarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una tarde muy fría, en un sendero del bosque, encontraron a un anciano cansado, sentado en el suelo. &quot;Ay, qué hambre tengo… ¿podríais compartir conmigo algo de comer?&quot;, les dijo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los tres, de buen corazón, se separaron enseguida para buscar algo que ofrecerle al anciano.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El mono trepó de un salto al árbol y bajó los brazos llenos de frutas bien maduras. El zorro corrió hasta el arroyo y trajo entre los dientes un pez que brillaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero el conejo, por más que corría y corría por los campos, no encontraba nada que pudiera ofrecerle al anciano. Es que el conejito no tenía nada que fuera suyo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Volvió con la cabecita baja, pero no podía quedarse así, con las manos vacías. Su pequeño corazón latía deprisa, pum, pum, pum.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El conejo pensó y pensó, y al final se acercó al anciano y le dijo: &quot;Abuelo, no tengo nada que darte… pero quiero darte todo mi corazón.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces, para el anciano, juntó hierba seca y ramitas, y con sus patitas, saltando de aquí para allá, le preparó con todo su cariño un lugar tibio donde descansar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El corazón del pequeño conejo era tan bondadoso que parecía iluminar el bosque helado entero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En realidad, aquel anciano había bajado del cielo. Había estado observando en silencio la ternura de los tres.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El anciano sonrió con dulzura y, con las dos manos, alzó suavemente al conejito. &quot;Qué hermoso es tu corazón. Ojalá esta calidez alumbre el mundo entero&quot;, le dijo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y con cuidado lo colocó sobre la luna redonda.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Será por eso, quizá. Cuando la luna se asoma brillante en el cielo de la noche, parece que dentro vive un conejito. El pequeño conejo de la luna, de corazón bondadoso, que un día lo compartió todo sin guardarse nada.&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;Unas palabras de papá&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;El conejito era quien menos tenía de todos, pero su corazón era el más generoso. Estaba dispuesto a dar incluso lo poquito que guardaba dentro de sí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Si el cielo decidió subirlo hasta la luna, quizá fue porque deseaba que esa ternura se volviera una luz capaz de alumbrar el mundo entero cada noche. El cariño verdadero llega así, lejos y brillante.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi amor, cuando mires la luna, acuérdate de esto: hasta la mano más pequeña, si guarda dentro el deseo de compartir, puede iluminar toda la noche. Papá desea que tu corazón sea siempre así de cálido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Que duermas bien, pequeño. 🌙&lt;/p&gt;</content:encoded><category>나눔</category><category>사랑</category></item><item><title>El Viento del Norte y el Sol</title><link>https://new-baby.net/es/story/bukpung-haenim/</link><guid isPermaLink="true">https://new-baby.net/es/story/bukpung-haenim/</guid><description>El Viento del Norte y el Sol discutían sobre quién era más fuerte. Pero quitarle el abrigo al viajero no fue cosa de la fuerza más fría.</description><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https://new-baby.net/es/story/bukpung-haenim/og.png&quot; alt=&quot;El Viento del Norte y el Sol&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace mucho, mucho tiempo, en lo alto del cielo, el Viento del Norte y el Sol discutían sobre quién de los dos era más fuerte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Viento del Norte sacó pecho y dijo: &quot;¡Claro que soy yo el más fuerte! Cuando soplo una sola vez, hasta los árboles se doblan y los tejados se estremecen.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Sol respondió con una sonrisa suave: &quot;¿Y será que ser fuerte significa siempre ser brusco?&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En ese momento, allá abajo, por el camino del campo, venía caminando despacito un viajero envuelto en un grueso abrigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al Viento del Norte se le ocurrió una idea y dijo: &quot;Entonces, el que primero le quite el abrigo a ese hombre será el ganador.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Sol asintió. &quot;De acuerdo. Inténtalo tú primero.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Viento del Norte infló bien los carrillos y, con un fuuu, lanzó una ráfaga de aire helado con todas sus fuerzas. Y cuanto más recio soplaba el viento, más se asustaba el viajero y más fuerte sujetaba con las dos manos los faldones de su abrigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Viento del Norte sopló más y más fuerte. Pero entonces el viajero, muerto de frío, encogió todo el cuerpo y se ciñó el abrigo aún con más firmeza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por mucho que soplara, el abrigo no se le caía. Al final, el Viento del Norte se detuvo, jadeando sin aliento. &quot;Uf, no hay manera.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ahora le tocaba al Sol. El Sol asomó suavemente su rostro entre las nubes y, en silencio, derramó sobre el viajero su luz tibia y cálida.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando los rayos acogedores se posaron sobre sus hombros, el viajero sonrió y dijo: &quot;Vaya, qué día tan calentito se ha puesto.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Sol brilló un poco más cálidamente, y al viajero le brotaron pequeñas gotitas de sudor en la frente. Entonces, por sí mismo, se quitó el abrigo despacio y se lo echó al hombro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Sol sonrió con dulzura. &quot;¿Lo ves? La calidez abre el corazón sin necesidad de empujar.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El Viento del Norte también asintió. Aquel día, el Viento del Norte comprendió en silencio que un corazón cálido puede ser una fuerza mucho mayor que la fuerza más recia.&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;Unas palabras de papá&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;Cuanto más fuerte soplaba el Viento del Norte, con más fuerza se aferraba el viajero a su abrigo. En cambio, al Sol le bastó con brillar con ternura para que el viajero, por sí mismo, se quitara el abrigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando quieras abrir el corazón de alguien, empujar con más fuerza no siempre es la respuesta. A veces, quedarte cerca brillando con calidez tiene más poder que el viento más fuerte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mi pequeño, al crecer habrá veces en que tu corazón no piense igual que el de otra persona. En esos momentos, sé como el cálido rayo de sol y no como el viento frío. Papá desea que tengas esa fuerza tierna.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Que duermas bien, pequeño. 🌙&lt;/p&gt;</content:encoded><category>지혜</category><category>배려</category></item><item><title>Heungbu y Nolbu</title><link>https://new-baby.net/es/story/heungbu-nolbu/</link><guid isPermaLink="true">https://new-baby.net/es/story/heungbu-nolbu/</guid><description>La historia de Heungbu, cuyo corazón tierno cuidó de una golondrina con la patita rota y recibió a cambio una fortuna generosa.</description><pubDate>Mon, 01 Jun 2026 00:00:00 GMT</pubDate><content:encoded>&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;https://new-baby.net/es/story/heungbu-nolbu/og.png&quot; alt=&quot;Heungbu y Nolbu&quot; /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace muchísimo tiempo, en una pequeña aldea, vivían dos hermanos. El mayor se llamaba Nolbu, y el menor, Heungbu.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nolbu, el hermano mayor, era un hombre que tenía muchísimas cosas. Pero Heungbu, el menor, tenía un corazón dulce y tibio como un caramelo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando sus padres partieron en un largo viaje, el codicioso Nolbu se quedó él solo con todo lo que habían dejado. Y entonces echó al bondadoso Heungbu lejos de casa, con las manos vacías.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la casa de Heungbu había muchísimos niños. Siempre faltaba comida, siempre faltaba ropa. Aun así, Heungbu nunca perdió la ternura de su corazón. &quot;Aunque tengamos poco, nuestro corazón es rico&quot;, decía, y reían todos juntitos, en voz bajita.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llegó un día tibio de primavera. Bajo el alero de la casa de Heungbu, una pareja de golondrinas hizo su nido. Y muy pronto, de los huevos nacieron unos pequeños y adorables polluelos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero un día, una de las golondrinas más pequeñas cayó del nido. Su patita delgadita se había roto, y temblaba sin parar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Heungbu tomó a la pequeña golondrina entre sus dos manos, con mucho cuidado. Le vendó la patita con todo su cariño, le preparó un rinconcito suave y calentito, y la cuidó cada día, día tras día. No pasó mucho tiempo antes de que la golondrina sanara del todo y pudiera volar de nuevo, libre, por el cielo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando llegó el otoño, las golondrinas volaron muy lejos, hacia tierras cálidas del sur. Y a la primavera siguiente, aquella golondrina que Heungbu había sanado regresó. Traía en su pico una pequeña semilla, y la dejó caer suavemente frente a Heungbu.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Heungbu sembró aquella semilla en su patio. La calabaza creció y creció, hasta que sobre el tejado colgaban enormes calabazas, una junto a otra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Llegado el otoño, la familia de Heungbu se puso a cortar las calabazas con la sierra, ris ras, ris ras. Y entonces, ¡vaya sorpresa! De la primera calabaza brotaron oro y plata relucientes; de la segunda, arroz y granos; y de la tercera, una hermosa casa nueva. Así fue como el bondadoso Heungbu se volvió muy rico.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El rumor llegó también a oídos de su hermano Nolbu. Al codicioso Nolbu le ardió el estómago de envidia. &quot;¡Si yo también le curo la patita a una golondrina, me volveré rico!&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces Nolbu atrapó a propósito a una golondrina sana, le rompió la patita y luego se la vendó. La pobre golondrina partió hacia el sur, y a la primavera siguiente también le trajo a Nolbu una semilla en su pico.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nolbu, entusiasmado, sembró su calabaza. Pero esta vez, de la calabaza salieron en tropel unos duendes nada amables. Se llevaron todas las riquezas de Nolbu y desaparecieron muy lejos. En una sola mañana, Nolbu se quedó sin nada, y solo entonces, avergonzado de su propia codicia, se echó a llorar a lágrima viva.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;¿Y qué creéis que hizo Heungbu al enterarse de todo esto? Heungbu no guardó rencor a su hermano. Al contrario, corrió hacia él y, tendiéndole la mano con ternura, le dijo: &quot;Hermano, vivamos juntos.&quot;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nolbu, lleno de vergüenza, tomó despacito la mano de su hermano. Y desde aquel día, los dos hermanos se quisieron mucho y vivieron felices y en paz por muchos, muchos años.&lt;/p&gt;&lt;h3&gt;Unas palabras de papá&lt;/h3&gt;&lt;p&gt;Heungbu no recibió su fortuna por los tesoros que salieron de las calabazas, mi vida. La recibió porque, al ver a una pequeña golondrina con la patita rota, no apartó la mirada, sino que la cuidó con sus manos tibias y amorosas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El corazón del mundo es así: guarda en su memoria cada gesto de bondad que tú regalas a lo más pequeño, y un día, cuando menos lo esperas, te lo devuelve redondo y generoso.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tú también, mi bebé, ojalá llegues a ser de esas personas que, al encontrarse con alguien más pequeño o más débil, saben tender la mano en silencio. Esa es la mayor riqueza del mundo, la que tu papá sueña para ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Que duermas bien, pequeño. 🌙&lt;/p&gt;</content:encoded><category>나눔</category><category>가족</category></item></channel></rss>